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Becas Juntos para Transformar

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Katerin Solis

21 de Dicembre, 2016
Katerin Solis

Katerin nos cuenta que, para ella, recibir esta beca, fue la mayor oportunidad que se le ha presentado en la vida “tuve mucha suerte de acceder a esta beca, es una oportunidad que se da una vez en la vida y hay que aprovecharla al máximo”. Además, nos cuenta que “esta fue la primera vez que me separo de mi familia, estaba nerviosa, pero sabía que esta experiencia enriquecería mi carrera” y tuvo más confianza cuando sintió en todo momento el apoyo de su familia en esta nueva aventura.

Llegada a Girona

Ella nos comenta que una de las cosas que más le sorprendió a su llegada a Girona es la tranquilidad de las calles y lo reservada que son las personas. “El lugar es muy bonito y tranquilo, diferente de lo que estamos acostumbrados en Perú, ya que no hay muchos transeúntes en las calles, y por ende no hay mucho movimiento”. Algo que le llamó la atención es que los días domingos no abre ningún comercio, ni restaurantes, ni los supermercados, por lo que en su viaje tenía que hacer sus compras los días sábados para no tener inconvenientes con la comida.

Como anécdota nos cuenta que el cambio de horario le causo al inicio algunos problemas “por el cambio de horario no podía dormir bien, y uno de los primeros días me quedé dormida y llegué tarde al restaurante por lo que me dieron un pequeño castigo, luego de eso nunca volví a llegar tarde” nos cuenta entre risas. También, en los primeros días de su estadía tuvo algunas confusiones con los nombres de los objetos “aquí al peso le llaman báscula, y a la licuadora le dicen extractora, al principio las confundía, pero me acostumbre”.

Nuevos aprendizajes

Respecto a los nuevos aprendizajes que ha tenido, Katerin nos dice que ha experimentado con distintas técnicas que antes no conocía; por ejemplo, la liofilización. “Ya he pasado por el área de pastelería, producción y ahora me encuentro en los cuartos fríos, estoy aprendiendo mucho de cada área”. Además, está utilizando algunos productos que antes no había visto “aquí se utiliza el ajo negro, un producto que antes no había visto para nada, otro es la cereza fresca, que en Perú siempre se le ve encurtida, pero aquí por primera vez la he visto fresca, y las trufas, de las cuales había escuchado mucho porque es un producto caro y con muy buen sabor”.

Por otro lado, nuestra becaria en su pasantía valora mucho lo que aprendió, por ejemplo, le gustó mucho el tipo de organización que existe dentro de la cocina “nunca había trabajado en un restaurante tan grande, ahí pude apreciar el trabajo en equipo, y sobre todo la distribución de tiempos para cada proceso”. Esto lo aprendió con el trabajo de un insumo que estaba encargada de realizarlo, el Salmonete “este es un pescado que primero necesita ser limpiado, luego deshuesado, luego cortado y ponerle unas hojitas y dejarlo macerar para al fin poder laminarlo” y para cada paso hay un tiempo determinado. Sin embargo, el proceso que más llamó su atención es la cocción a baja temperatura de la carne “había una carne que se tenía que cocinar 72 horas a temperatura de 55 centígrados, lo poníamos un sábado en la noche y el martes a primera hora lo sacábamos; al momento de cortar la carne esta se sentía súper suave y en su punto, era una técnica que no había visto nunca”.

Intercambiando experiencias

Katerin tuvo la oportunidad de conocer a personas de distintos países como Marruecos, Brasil, Venezuela, Francia, Turquía, y España. En sus días libres solía visitar diferentes lugares, uno de sus favoritos era la playa “las playas son hermosas, súper limpias y el agua transparente, era perfecta para aplacar el calor”, también paseaba o salía a comer helados con sus compañeras de piso “nos fuimos a Barcelona, y todo es muy bonito”. También nos comentó que organizaron un compartir de comida peruana y prepararon carapulca, seco de pollo, chicha morada, causa y ceviche, fue un momento agradable y que les permitió compartir estos platos peruanos con sus demás compañeros.


“Esta experiencia me sirvió para aprender a valorar más todos los productos que tenemos en Perú, aquí tenemos tanta diversidad de insumos cada uno con sabor y características diferentes, y debemos sacar el máximo de estos”

Por ahora, ella se encuentra ansiosa de retomar sus actividades en la cocina, y ponerle muchas ganas al inglés, ya que uno de sus planes es trabajar fuera de país para adquirir mayor experiencia. “Esta experiencia que me ha abierto muchas puertas, poner en tu curriculum que has estado en el restaurante número dos a nivel mundial me suma muchos puntos, además todo el aprendizaje que he ganado lo podré aplicar para innovar la cocina peruana” así se despide Katerin, llena de sueños y emociones.

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