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Becas Juntos para Transformar

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Brenda Yndigoyen

2 de Enero, 2017
Brenda Yndigoyen

“Pertenezco a la primera promoción de la escuela de mozos del Instituto Nuevo Pachacútec; no se pueden imaginar la emoción y alegría, al saber que fui la primera ganadora de la beca para la pasantía” nos comenta Brenda.

La aventura de Brenda inicia cuando sale del colegio y decide estudiar algo relacionado con la gastronomía “vi la currícula que me ofrecían en Pachacútec y me pareció bastante interesante, por eso decidí estudiar ahí”.

Durante su etapa de estudios, Brenda nos cuenta que siempre le puso mucha pasión y empeño, tanto a las clases como a las prácticas que realizaba en el Restaurante Astrid y Gastón, hasta que llegó el día de su graduación: “El día de la graduación, si bien sospechábamos que habría una beca para una pasantía en España, no teníamos nada confirmado, hasta que logré escuchar mi nombre; resulta que yo era la ganadora de la beca, y no lo podía creer, yo solo tenía 17 años y era mi primer viaje fuera del país, simplemente increíble”.

Una vez establecida en Casa Solla y a través de la experiencia profesional que empezó a vivir, se dio cuenta que el servicio es mucho más profundo, y con lleva más actividades que las de sólo atender al comensal “allá el profesional de servicio tiene un trato horizontal con el cliente; el cliente te respeta porque te considera tan profesional como uno de ellos, lo cual me motivo a dar siempre una buena atención”.

Su estadía en el restaurante Galiciano le permitió aprender y conocer diversas técnicas de su profesión: “hay ritmos en el servicio, tienes que aprender a controlar tus mesas, a controlar el tiempo de tus platos, a asesorar al cliente, calcular cuánto tiempo le dedicas para conversar con el cliente (…); eres como un psicólogo, prácticamente ves en qué estado está la persona, de acuerdo a eso te adaptas para que el comensal pase un momento agradable contigo”.

Sin embargo, si bien Brenda aprendió mucho durante su estadía en España, al inicio, adaptarse al ritmo del restaurante no fue sencillo, aunque con mucho esmero y dedicación logró hacerlo. Nos cuenta que pasó dos semanas estudiando la carta, ya que tenía que aprender los nombres de todos los mariscos y todos eran nuevos para ella, sin embargo, todo valió la pena para Brenda, ya que al final, se llevó la satisfacción de hacer un buen trabajo y que este sea reconocido.

“Esta experiencia fue muy rica para mí, yo solo tenía 17 años y se me abrieron las puertas a un mundo que no conocía, pase de ser tímida a ser una persona con confianza en mí misma; esta experiencia me impulsó tanto profesionalmente y personalmente”.

Efectivamente, su aprendizaje no sólo fue profesional, sino que, a nivel personal pudo vivir experiencias únicas, una de ellas fue la de compartir el piso (departamento) con practicantes de otros países como: Brasil, Portugal y España; con ellos viajó a Portugal y, en palabras de Brenda, esta visita fue increíble: “hasta ahora no creo que pude estar en lugares con paisajes tan hermosos”.

Uno de los mejores recuerdos que guarda Brenda de su estadía en Casa Solla, fueron las palabras que una vez le dijo la jefa de sala: “tú fuiste creciendo poco a poco aquí y estoy segura que allá en Perú llegarás a ser jefa de sala en poco tiempo”, palabras que terminaron por cumplirse. A su regreso a Perú, trabajó en Astrid y Gastón durante dos años, en donde puso en práctica lo que aprendió durante su pasantía y, luego de ello, le propusieron ser jefa de sala del Restaurante Panchita, oportunidad que no dudó en aceptar y, actualmente este es su lugar de trabajo.

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